Vivimos rodeados de pantallas, notificaciones y estímulos constantes. Trabajamos delante del ordenador, consultamos el móvil durante los desplazamientos y, en muchos casos, terminamos el día viendo otra pantalla.
Precisamente por eso, cuidar el bienestar no tiene por qué comenzar con cambios radicales.
Algunos hábitos sencillos pueden ayudar a construir una rutina más equilibrada.
Moverse más durante el día
No todo depende de practicar deporte varias veces por semana.
Caminar para realizar algunos desplazamientos, utilizar las escaleras, levantarse periódicamente de la mesa o aprovechar una pausa para moverse son pequeñas decisiones que reducen el tiempo que permanecemos sedentarios.
El Ministerio de Sanidad recuerda que la actividad física aporta beneficios para la salud en todas las edades y recomienda tanto aumentar el movimiento como reducir los periodos prolongados de sedentarismo.
Dar importancia al descanso
Dormir bien influye en nuestra capacidad para concentrarnos, gestionar las emociones y afrontar las actividades cotidianas.
Mantener horarios relativamente regulares y evitar determinados estímulos antes de dormir puede ayudar a establecer una rutina de descanso más estable.
Reservar momentos sin pantalla
No es necesario realizar una desconexión digital completa.
Puede ser suficiente con crear pequeños espacios durante el día en los que el teléfono deje de ocupar el centro de nuestra atención.
Una comida, un paseo o los minutos anteriores a acostarnos pueden convertirse en momentos libres de notificaciones.
Recuperar el contacto con el entorno
Salir a caminar, pasar tiempo en un parque o simplemente realizar parte de nuestras actividades fuera de casa puede introducir una pausa en jornadas muy marcadas por espacios interiores y dispositivos electrónicos.
Evitar convertir el bienestar en otra obligación
Existe también un riesgo en la creciente cultura del bienestar: transformar cada hábito en una nueva meta que debemos cumplir.
Pasos diarios, horas de sueño, calorías, entrenamientos y productividad pueden convertirse en nuevas fuentes de presión.
Las herramientas de seguimiento pueden resultar útiles, pero deberían ayudarnos a comprender nuestros hábitos y no convertirse en una competición permanente con nosotros mismos.
Buscar equilibrio, no perfección
El Ministerio de Sanidad incluye entre los pilares de un estilo de vida saludable cuestiones como actividad física, alimentación, prevención del consumo de sustancias y seguridad.
El bienestar cotidiano probablemente dependa menos de encontrar una rutina perfecta que de mantener pequeñas conductas saludables durante el tiempo.
Moverse un poco más, descansar mejor y recuperar algunos espacios libres de pantallas puede ser un buen punto de partida.

